Cómo arar el jardín

| 2 julio 2012

labrar un jardín

Ahora que estamos en verano, es la época para preparar nuestro jardín o el terreno que tengamos. Para ello habrá que labrarlo antes de hacer otra cosa.



LO QUE DEBES SABER…

Antes de arar: saber si la tierra está en condiciones para labrarse.
Importante: usar herramientas adecuadas para arar.
Fertilizar la tierra: con abono, estiércol o turba.
Regar: cada día por la mañana o a última hora para mantener la humedad.

Para labrar un terreno o el jardín de nuestra casa, podemos hacerlo manualmente o utilizando alguna máquina específica para ello.

Preparar un terreno o jardín

Tenemos que preparar el jardín para la llegada del invierno y si no tenemos nada todavía plantado, ya sea de plantas, árboles o alguna hortaliza, conviene dejar el terreno limpio y preparado para que nuestras plantas crezcan mucho mejor.

Preparar un jardín que está en condiciones pésimas y que pretendemos recuperar para usarlo para disfrutar largas tardes y que sea una zona fértil, no es tan complicado. Eso sí, el suelo debe ser rico en nutrientes para que las plantas puedan crecer sanas y fuertes. Para ello hay que airearlo y aplicar materiales orgánicos como la turba, hojas, abono, estiércol o recortes de césped.

Arar el jardín

Para saber si el suelo está en condiciones óptimas para ser labrado, coge una bola de tierra, compáctala y luego ponla entre tus manos. Apriétala con la propia mano y si se deshace, está en su justa medida para comenzar la tarea. La mejor fecha para comenzar a labrar es cuando más calor hace, ya que en la primavera o en el otoño, por ejemplo, la humedad puede llegar a estropearla en lugar de prepararla para la siembra

Para labrar el jardín en sí, antes de aplicar cualquiera de los materiales orgánicos mencionados anteriormente, coge una máquina especial para arar o una herramienta manual como el arado, la azada o simplemente con una pala, sacando y removiendo la tierra para que se deshaga. Cuando este proceso lo tengas hecho, debes volver a colocar la tierra en su lugar, pero antes tendrás que aportar a la tierra los nutrientes que necesita. Después, déjala como nueva pasándole un rastrillo. Asegúrate que queda uniforme.

Posteriormente a este proceso, haz pequeños agujeros para plantar semillas o pequeños arbolitos, según tu gusto. Una vez plantados, cúbrelos bien con la tierra y no olvides regar el suelo todos los días, mejor a primera hora de la mañana o a última de la tarde para que aguante mucho más la humedad.

Categoría: Jardinería, Jardines

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Filed in: Jardinería
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